viernes, 25 de diciembre de 2015

El hundimiento del HMS Glorious

Lección nº 1 de un estratega naval: Un portaaviones jamás debe exponerse al cañoneo de un buque enemigo, es un tipo de nave que no está preparada para enfrentarse a una refriega artillera; pero fue eso precísamente lo que le ocurrió al HMS Glorious aquel día de junio de 1940.

El portaaviones es un arma formidable, durante la Segunda Guerra Mundial quedó claro que sería el arma del futuro, al menos en el Pacífico. Siempre me intrigó el pobre protagonismo que tuvo este tipo de buque en el escenario europeo.

La respuesta, a priori, podría ser la inestabilidad climática del Mar del Norte, no sólo con sus frecuentes y temibles tempestades, también con sus nieblas cerradas que convertía el despegue y vuelo de aviones en una auténtica aventura. Pero hoy en día operan los portaaviones sin problema en el Atlántico Norte y en el Mediterráneo, esa no puede ser la verdadera respuesta.

La clave quizás está en lo que sucedió el día 8 de junio de 1940, cuando el HMS Glorious, escoltado por dos destructores, fue encontrado cerca de la costa noruega por dos cruceros de batalla alemanes, el Scharnhorst y el Gneisenau. El desastre fue horrible, lo impensable sucedió, la pesadilla perfecta para el almirantazgo británico, un portaaviones al alcance de la artillería naval alemana: en pocos minutos el navío británico ardía convertido en una inmensa bola de fuego con sus 48 aviones torpederos Swordfish a bordo.

Aquel hundimiento, unido al que al año siguiente protagonizó otro portaaviones, el HMS Ark Royal, destruido por el submarino U-81 de la Kriegsmarine, empujó al alto mando de la Royal Navy a no arriesgar estas armas, que sin embargo se demostraron ser decisivas en las batallas que la US Navy mantuvo contra la marina japonesa.


Escenario para Bitácora
Escuadra británica:

Dos unidades de:



Escuadra alemana:


Mapa estratégico


  • Bando atacante: Kriegsmarine
  • Condiciones del escenario: las dos escuadras se buscan mutuamente para destruirse. Antes del turno 8 la flotilla británica debe haber alcanzado alguno de los recuadros grises, si no lo consigue sufrirá el ataque de los buques alemanes, pero si lo logra será la flota alemana la que sufra un ataque de los aviones torpederos británicos.



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